¿Qué pasa cuando le cortás el techo a una chata?
Para el quinto sorteo fuimos a Luján, compramos una chata y le cortamos el techo. Así, de entrada. La idea era clara: simular una K5 — esa silueta icónica que unifica caja y cabina en una sola pieza de pura actitud.
El trabajo fue profundo. Chasis reformado, suspensión neumática y toda la carrocería reconstruida para que el resultado tuviera esa presencia que te frena en seco. No es una modificación menor: es rediseñar la identidad de una camioneta desde cero.
Como segundo premio sumamos una Honda Tornado, impecable. Augusto, desde General Roca en Río Negro, se llevó la K5. Y Lucas, de Mercedes en Buenos Aires, se fue con la Honda.
