La chata que compramos nosotros
El tercer sorteo fue distinto desde el arranque: esta camioneta la compramos nosotros. La primera vez que decidíamos apostar por un proyecto completamente nuestro, sin que nadie nos la acercara.
La idea era clara — dejarla lo más alta posible. Se trabajó la suspensión, se pintó de arriba a abajo y se le dio un estilo off-road bien marcado. El resultado era una máquina lista para el barro, las piedras y la mirada de todos en la calle.
Pero la historia dio un giro que no esperábamos. Sergio, el ganador, había comprado sus números no porque le gustara la chata alta, sino para apoyar al taller. Cuando ganó y nos lo dijo, no dudamos un segundo: le planchamos la suspensión, la dejamos al piso, y se la entregamos a su gusto. Porque al final, un buen trabajo es el que le queda bien al que lo va a disfrutar.
