Esta C10 del 64 tiene personalidad propia desde que entra al taller. El trabajo fue 100% chasis: rebaje, geometría, ejes y preparación de la suspensión para que quede en esa postura tan particular del rat rod. La patina original se dejó intacta porque esa pintura vieja tiene más historia que cualquier trabajo nuevo. Las letras "Old Stone Genuine Chevy Parts" en las puertas la terminan de definir: una camioneta que sabe lo que es.
