Esta Chevrolet C10 del 65 llegó al taller en camión y salió rodando. El color turquesa es el original de fábrica, preservado con su patina natural, y el trabajo se centró en la suspensión: rebajar la camioneta, montar neumáticos wall white y lograr esa postura icónica que tienen las americanas de los 60 cuando están bien plantadas. Un proyecto que respeta la historia de la camioneta sin traicionarla.
